Cinco consejos para obtener un visado Schengen sin problemas

Los trámites administrativos para obtener los permisos que nos autoricen a entrar en un país pueden resultar algo intimidantes, pero si se realizan con tiempo suficiente no debería de surgir ningún problema.

En el caso del visado Schengen, que resulta indispensable para moverse por los estados miembros del espacio Schengen, se trata de un proceso relativamente sencillo, aunque existen algunos trucos que nos ayudarán a asegurarnos de que nuestro viaje se desarrolle sin imprevistos desagradables.

1. Trazar un itinerario

Aunque pueda parecer algo obvio, diseñar nuestro itinerario con calma antes de empezar a preocuparnos por si necesitamos o no obtener un visado resulta vital. En primer lugar, siempre es buena idea comprobar si nuestro país de residencia ha establecido algún acuerdo paralelo con los estados Schengen según el cual sus ciudadanos puedan ingresar en ese espacio con total libertad, lo cual nos ahorrará perder el tiempo con papeleo innecesario.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta que esas condiciones pueden variar de un año a otro: por ejemplo, a partir de 2021 las personas que actualmente están exentas de la obligación de obtener un visado para entrar en la zona Schengen tendrán que tramitar en su lugar un permiso conocido como ETIAS por motivos de seguridad.

Ante cualquier duda, lo mejor será ponerse en contacto con la embajada o consulado correspondiente.

Muchas personas aprovechan su visita a Europa para conocer tantos lugares como sea posible. En ese caso, deberán tramitar su visado con el país en el que pasarán la mayor parte del tiempo, pero si no hay un destino principal donde vayan a permanecer más días con diferencia, lo mejor será que lo hagan con el estado Schengen en que arranque su viaje.

2. Documentación en regla

Una vez hayamos organizado nuestro itinerario, el siguiente paso consiste en comprobar que nuestro pasaporte está en regla, y no basta con que siga en vigor: es necesario que no caduque hasta al menos tres meses después de la fecha en que esté prevista la salida del espacio Schengen. Algunos estados también exigen que cuente con dos páginas en blanco.

3. Plazos de tiempo

A nadie le gustan las sorpresas desagradables de última hora, por eso lo más indicado es solicitar cita con bastante margen de tiempo en la embajada o consulado para presentar toda la documentación requerida como parte del proceso de solicitud del visado, aunque por norma general no se reservan fechas con más de tres meses de antelación.

4. Copias de los documentos más importantes

Siempre resulta buena idea llevar encima una copia del visado Schengen y del resto de documentos que se presentan en el momento de su solicitud, como la póliza del seguro médico obligatorio, la reserva del alojamiento y los billetes del viaje -ida y vuelta- como prueba de que planeamos regresar a nuestro país de origen para poder mostrarlos en la frontera si resultara necesario.

5. Seguro médico

Contratar un seguro médico nunca está de más para prevenir futuros disgustos, pero para poder optar siquiera a un visado Schengen resulta imprescindible presentar el comprobante de una póliza que garantice una cobertura mínima de 30.000 euros. Además, debe obtenerse antes de iniciar los trámites de la visa, así que lo mejor es buscar uno que pueda cancelarse y que reembolse el dinero si no se consigue el visado.